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Jesús Á. Rojo desvela las ‘Mentiras de la Leyenda Negra Española’ en una conferencia en Albacete

El célebre autor del best-seller ‘Cuando éramos invencibles’, la obra ‘Los invencibles de América’ y ‘Grandes traidores a España’ ofrece una ponencia organizada por la Asociación Cultural y Social Alborea,hoy en Albacete.

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Jesús Á. Rojo desenmascara a los Grandes Traidores a España en Intereconomía.

El autor de “Cuando éramos Invencibles” y “Los Invencibles de América” intervino en el programa de Intereconomia TV, presentado por Xavier Horcajo, en el cual presentó su nuevo libro “Grandes traidores a España” y comentaron de qué “traidores” nos habla Jesús en él.

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“Puigdemont es la guinda, pero quien prepara la gran traición a España es Jordi Pujol”

Jesús A. Rojo, autor de ”Grandes traidores a España”, explica cómo la memoria histórica ha convertido a ”judas” en héroes.

POR ALFONSO BASALLO
21 de febrero de 2018

Para el historiador es fundamental conocer a los traidores del pasado para identificar a los enemigos del presente. El último en el tiempo es el golpista Puigdemont, aunque la traición contra la unidad de España se ha cocinado a fuego lento durante cuatro décadas de nacionalismo.

Portada Grandes Traidores de España, Jesus A Riojo Pinilla, El Gran Capiten EdicionesEl escritor e historiador madrileño Jesús Ángel Rojo tiene en su haber dos trabajos sobre el beneficioso legado de España en el mundo: “Cuando éramos invencibles” y “Los invencibles de América”.

Recrea en ellos las gestas de los españoles en el Nuevo Mundo y demuestra que cuando los pueblos de América estuvieron bajo la Corona española, vivieron el momento de estabilidad y prosperidad más largo de su historia.

El autor decide ahora indagar en el reverso de la moneda: los Grandes traidores a España (El Gran Capitán Ediciones), desde el conde don Julián, que facilitó la invasión árabe en el 711 hasta Puigdemont, por el golpe de Estado del referéndum ilegal, pasando por Guillermo de Orange, Felipe el Hermoso, Lope de Aguirre, Simón Bolívar, Companys o fray Bartolomé de las Casas, entre otros.

Una galería de retratos de desleales, algunos de los cuales han sido blanqueados y convertidos poco menos que en héroes, bien por autores de la leyenda negra, bien por gobiernos que se empeñan en reescribir la historia.

El pintor Augusto Ferrer-Dalmau ilustra las páginas de Rojo y escribe el prólogo del libro.

Alfonso Basallo: Traidores, ¿por qué? ¿Ego, ambición, celos?…

Jesús A. Rojo: El traidor es el que pone sus intereses espurios por encima de los intereses de la comunidad. Ya decía Cicerón que los traidores se visten como nosotros, hablan igual que nosotros, comen en nuestras mesas… pero están conspirando para destruir nuestra comunidad y beneficiarse personalmente.

A.B.: ¿Sin engaño no hay traidor?

J.A.R.: La mentira es ingrediente esencial de la traición. Por eso no está en el libro Francisco Largo Caballero, porque él decía bien a las claras que quería una República Popular para España. No engañó a nadie.

A.B.: ¿Y, en el extremo contrario, quién engañó a todos?

J.A.R.: El PNV trató de engañar a muchos… Primero pactó con el Frente Popular, luego se alió con los franquistas, con los fascistas italianos, trató de convertir Euzkadi en un protectorado del Reino Unido, luego quiso crear una nación vasalla del régimen nazi. Un traidor de libro.

Yo no quitaría ninguna estatua, ni de unos ni de otros. Porque eso es historia. Si no, vamos a terminar convirtiéndonos en los talibán o los salvajes del Califato Islámico

A.B.: Hablando de Largo Caballero, el Lenin español, ¿le parece justo que Carmena deje intacta su estatua en Madrid?

J.A.R.: Yo no quitaría ninguna estatua, ni de unos ni de otros. Porque eso es historia. Si no, vamos a terminar convirtiéndonos en los talibán o los salvajes del Califato Islámico, que se dedican a destruir el patrimonio histórico del pasado.

A.B.: Tampoco Franco está en su libro… ¿no engañó a la II República y se sublevó contra el Régimen?

J.A.R.: Es que cuando no se cumple el imperio de la ley -que es el fundamento del Estado de derecho-, cuando un régimen como la II República se destruye desde dentro pierde su legitimidad. En este caso no se puede considerar a Franco un traidor.

A.B: Pero, ¿quién era él para decir si el Régimen había perdido o no la legitimidad?

J.A.R.: El tema es complejo. Pero la democracia consiste en el imperio de la ley… y desde las estructuras del Estado es posible destruir ese imperio y crear una legalidad paralela, y eso es lo que hizo, por ejemplo, Hugo Chávez en Venezuela. Perdió toda su legitimidad. Lo mismo ocurrió con la II República. Contra la tiranía, es legítima la rebelión.

A.B.: Los traidores suelen tener buena prensa: Lope de Aguirre es un filón para la literatura y el cine.

J.A.R.: Y varios de los traidores que salen en el libro tienen su nombre en calles y plazas. Incluso un colegio público de Madrid lleva el nombre de quien tildaba a los españoles de raza maldita: Simón Bolívar. Pero la propaganda se las ha arreglado para convertir a traidores en héroes.

A.B.: Y para convertir a los traicionados en personajes fríos y despiadados, como Felipe II…

J.A.R.: Es que Felipe II es el centro de la diana de la leyenda negra, gracias a dos traidores tan determinantes como Guillermo de Orange y Antonio Pérez. Hay que tener en cuenta que la deslealtad al Rey era, entonces, la mayor de las felonías -dado el origen divino que se atribuía a la Monarquía-. Y lo que hacen Orange y Pérez para justificar semejante tropelía es lanzar campañas falsas presentando al Rey Felipe como un monstruo frío y despiadado.

A.B.: Llama usted a Antonio Pérez la “ramera de los enemigos de España”, ¿un poco fuerte?

J.A.R.: Es que vendió a España por unas monedas. Fue el instigador de la invasión francesa de Aragón, de la expedición de Francis Drake contra el Caribe español o del ataque a Cádiz, por no hablar de su intervención en la muerte de Juan Escobedo, secretario de Juan de Austria.

A.B.: Pero Felipe II tampoco era un santo…

J.A.R.: Tenía sombras, como muchos personajes. Pero también tenía muchos enemigos y nunca perdió el tiempo en responder a las falsedades, no se preocupó en rebatirlas.

A.B.: ¿Enemigos por envidia?

J.A.R.: Era un estadista de dimensiones siderales. Cuando España se une con Portugal, Felipe II domina buena parte del mundo conocido: América, zonas de Asia, África, el Pacífico. Es lógico que tuviera muchos enemigos. Los primeros, durante su vida y, en los siglos posteriores, los historiadores que han manipulado su figura.

A.B.: De su padre, Carlos V, no ha quedado una imagen tan antipática.

J.A.R.: Tiene mejor prensa. Primero, porque, a diferencia de su hijo, no era español sino de Gante (Flandes), y, segundo, porque no llegó a tener tanto poder como Felipe. Insisto: bajo el cetro de Felipe II se unen España y Portugal, las dos potencias que se reparten el mundo. Nunca en la historia se ha visto algo igual… ni siquiera Estados Unidos, salvando las distancias, ha llegado a dominar tanta extensión del planeta.

Quien dice que los españoles estaban contagiados por moros y judíos es Guillermo de Orange, el padre de un país que crearía el apartheid

A.B.: ¿Hasta qué punto influye el desprecio del Norte de Europa por España? Guillermo de Orange dice que los españoles están “contagiados de la raza de moros y judíos”.

J.A.R.: Y eso lo dice Guillermo de Orange, el padre de un país que terminaría creando el apartheid. Se trata de un noble holandés, al servicio de España, que la traiciona, habla mal de su Rey, tilda a los españoles de seres despreciables y genera una guerra que desencandena persecución a los católicos a manos de los calvinistas.

A.B.: O sea, que traiciona también a su religión…

J.A.R.: Era católico y se convirtió al calvinismo por puro interés. Su vida es una sarta de deslealtades, sobre todo contra Felipe II.

A.B.: ¿Y no tenía motivo? Aún se recuerdan los estragos del duque de Alba en los Países Bajos…

J.A.R.: La propaganda lo ha exagerado mucho. Una propaganda muy eficaz, hasta el punto de que la letra del himno de Holanda, llamado el “Wilhemus” (Guillermo), compuesto en 1572, miente, dice que él fue leal a Felipe II: “Un príncipe de Orange soy, libre y valeroso al Rey de España siempre le he honrado”. Textual.

A.B.: Otro genio de la propaganda fue fray Bartolomé de las Casas.

J.A.R.: Es otro de los traidores que aparecen en el libro. Llegó al extremo de decir que los españoles habían exterminado a 24 millones de indígenas, cuando la población autóctona de América en el siglo XVI solo era de unos 13 millones. Falsea las cifras, dijo que en la isla de La Española había 3 millones de indígenas… lo cual era imposible.

A.B.: ¿Todo esto con qué finalidad?

J.A.R.: Para presionar, para ganar influencia. Su ambición era llegar a ser obispo de Chiapas, y lo consiguió. Pero era un paranoico que se sacó de la manga un genocidio que no existía. Y todo ello revestido de hipocresía, porque, por un lado, presume de defender al débil pero, por otro, propone llevar a América esclavos africanos.

A.B.: La mentira es el arma propagandística por excelencia.

J.A.R.: Y conseguir que cuele, que quede como verdad. Si a eso le unimos las manipulaciones de la historiografía, ya tenemos la leyenda negra. También ayuda mucho el arte (libros, pinturas etc.). Por ejemplo, el grabador flamenco Theodor de Bry llegó a presentar a don Juan de Austria cometiendo tropelías en América, cuando este jamás pisó el Nuevo Mundo.

A.B.: ¿Qué papel juega la masonería en la traición de Bolívar y San Martín contra España?

J.A.R.: A la masonería le interesa independizar la América hispana, porque está teledirigida por el gran enemigo de España: Inglaterra. Y este pretendía dominar y explotar aquellos territorios. De hecho, el diseño político, estratégico y militar de la independencia es inglés.

A.B.: Viejos enemigos desde la época de Felipe II…

J.A.R.: Desde Cromwell, los ingleses habían querido invadir la América española, pero fracasaron (los intentos de Cartagena de Indias o de Buenos Aires). Y, a principios del siglo XIX, cambian de táctica y deciden destruir las estructuras de Estado desde dentro, logrando que la burguesía criolla se subleve contra España. Y las logias masónicas tienen un papel capital, como se puede ver en el caso de Francisco de Miranda.

Lo que hace el Libertador San Martín es seguir al pie de la letra el plan de un general británico, Thomas Maitland, para trocear el Imperio español en América: capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito. Es el Plan Maitland. Ese es el diseño original de la independencia de Hispanoamérica.

Hispanoamérica pasó de la madre patria a la madrastra de Inglaterra y, ya en el siglo XX, a la madrastra de Estados Unidos

A.B.: Y Bolívar y San Martín fueron utilizados por los ingleses.

J.A.R.: Eran peones de Inglaterra y la masonería, aunque Bolívar era más ambicioso: quería ser el Napoleón de las Américas. Pero lo que pretendían los británicos era balcanizar Hispanoamérica, para seguir controlándola económicamente. De hecho, los ingleses se preocuparon de saquear las Reales Haciendas y los tesoros de Buenos Aires, Lima, Potosí.. y llevarse el oro a Londres, de suerte que los nuevos países inician su independencia sin moneda, siendo tributarios de la usura extranjera. Era una independencia simbólica, no efectiva, y los gobiernos de esos países pasan a ser controlados por Inglaterra.

A.B.: Y desde entonces no levantan cabeza.

J.A.R.: La independencia solo trajo pobreza, división, inestabilidad, guerras. Y pasar de la madre patria a la madrasta de Inglaterra y, ya en el siglo XX, a la madrastra de Estados Unidos.

A.B.: ¿Cómo explica que triunfara el mensaje racista de Sabino Arana, que compara a los no vascos con simios?

J.A.R.: Si el mensaje del Ku Klux Klan está perseguido en EE.UU., esas ideas racistas que Arana, un excarlista resentido, difunde en la revista Bizcaitarradeberían estar perseguidas en España, porque es un insulto a los “maketos”, al resto de los españoles. Aunque es cierto que al final de su vida Arana moderó su mensaje.

A.B.: Pero escrito queda.

J.A.R.: Claro. Y, además, ese sentimiento ha pervivido en el nacionalismo vasco. Es lo propio de todos los nacionalismos: demonizar al que no es de los tuyos. Si nos fijamos, ese tipo de comparaciones son muy parecidas a la que Hitler hacía de los judíos.

O te pliegas al sistema nacionalista o estás perdido. No cabe la disidencia, salvo que seas un héroe, como el PP en su momento, y mira cómo acabó

A.B.: ¿Cómo es que la burguesía vasca ha consentido semejante mensaje?

J.A.R.: Es que, desde la Transición, el Estado central ha dejado en manos de los nacionalistas del País Vasco la educación, las cajas de ahorro, la cultura, los medios de comunicación… y quien esté fuera del sistema no es nadie. Y la burguesía se adapta a todo lo que haya que adaptarse. A los niños en las ikastolas se les adoctrina con el mensaje racista de Arana. Y, o te pliegas al sistema nacionalista o estás perdido. No cabe la disidencia, salvo que seas un héroe, como el PP en su momento, y mira cómo acabó.

A.B.: Ese “racismo” parece común denominador de los nacionalismos: “El hombre andaluz es un hombre destruido (…) que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual”, llegó a escribir Jordi Pujol.

J.A.R.: Todo nacionalismo responde a los mismos esquemas: manipula la historia, se inventa un enemigo -los maketos, los judíos o los andaluces-, explota el victimismo, y adoctrina a través de las aulas y los medios de comunicación. Y el discurso es invariablemente supremacista, al servicio de una casta hegemónica.

A.B.: ¿Quién se lleva la palma de la traición: Puigdemont o Pujol?

J.A.R.: Puigdemont es la guinda. Pero la traición se forja desde la Transición, a lo largo de décadas, con un sistema autonómico que deja al gallinero en manos del zorro. El nacionalismo es traidor por naturaleza: pretende crear una nación, como su mismo nombre indica. Y ese plan lo tiene previsto Pujol desde el programa electoral de CiU. El que perpetra el golpe de Estado es Puigdemont, pero el que prepara la gran traición a España, el que deja a Cataluña preparada para la independencia es Pujol.

 PP y PSOE: ¿quién es más traidor, aquel que traiciona o más bien aquel que tiene el deber de evitarlo y no hace nada?

A.B.: ¿Hubiera sido posible la traición secesionista sin la complicidad de los gobiernos del PP y el PSOE?

J.A.R.: Esa es la cuestión… ¿quién es más traidor, aquel que traiciona o más bien aquel que tiene el deber de evitarlo y no hace nada?

A.B.: ¿Considera traidor a Jordi Évole, con el daño que su reportaje sobre los cerdos ha hecho a El Pozo?

J.A.R.: Traidor propiamente no diría yo. Pero sí diría que es un comisario manipulador que usa la televisión al servicio del independentismo (y con malas artes: allanamiento de morada). El Pozo no es la primera marca de ámbito nacional a la que ataca. Mire cómo nunca investiga a Gallina Blanca, que es una empresa catalana y proindependendista.

A.B.: Por cierto, Pau Clarís, santón secesionista, tiene placa en Barcelona y nadie la quita…

J.A.R.: En efecto, y era un traidor de libro, que se levanta contra la España de Felipe IV y se alía con su peor enemigo, la Francia del cardenal Richelieu. Cataluña estuvo a punto de dejar de ser España para pasar a manos de Francia.

A.B.: Eso a la Generalitat le importa poco…

J.A.R.: Bueno, ahí tiene a otro traidor, con calles y estatuas en Cataluña: Lluis Companys, que llegó a presumir de genocidio de religiosos. Los nacionalistas lo fomentan, como acaban de hacer con el golpe de Puigdemont.

A.B.: ¿Le ha puesto una calle?

J.A.R.: En un pueblo de Gerona le han cambiado el nombre una plaza: “1 de octubre”, en lugar de “Constitución”, con el voto del PSC. Fíjese, una plaza que celebra un golpe de Estado.

A.B.: En el callejero tiene vd. un filón para otros libros: Carrillo, Pasionaria, Negrín…

J.A.R.: Hay que distinguir a asesinos de traidores. Y los que menciona podían ser lo primero, pero no engañaban. Querían instaurar un régimen soviético, pero nunca lo ocultaron. Traidor era más bien un personaje como Antonio Gálvez “Antonete”, el líder federalista murciano que durante la I República quiso unir el cantón de Cartagena con Estados Unidos y provocó un conflicto con miles de muertos. Lo indignante es que ese personaje que quiso romper España haya sido nombrado hijo predilecto de Murcia.

A.B.: Otro que tiene calle de toda la vida en Madrid es Serrano: se le ha acusado del magnicidio de Prim.

J.A.R.: El general Francisco Serrano estuvo a favor de Isabel II, para traicionarla luego en la Revolución Gloriosa de 1868. Pasó de ser su amante a sublevarse contra ella. Y en 1870 fue capaz de conspirar contra el general Prim -a la sazón, jefe del Gobierno- por no poner al Rey que él quería (el duque de Montpensier).

Se había aceptado la versión de que Prim falleció al infectarse las heridas de bala tras el atentado de la calle del Turco, el 27 de diciembre de 1870, pero la Comisión Prim señaló que pudo morir estrangulado a lazo. Y el historiador Pérez Abellán sostiene que el autor intelectual pudo ser general Serrano.

Escribir la historia a base de decretos leyes solo pasa en países como Cuba o Corea del Norte

A.B.: La nueva ley de Memoria Histórica del PSOE proyecta penas de cárcel para quienes hablen de los logros económicos del franquismo… ¿qué le parece?

J.A.R.: Reescribir la historia a base de decretos leyes solo pasa en países como Cuba o Corea del Norte. Los políticos deben dedicarse a administrar y a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, y deben dejar la historia en manos de los historiadores.

Al parecer, Pedro Sánchez pretende que se sancione a quien niegue que Franco creó la Seguridad Social en España y que el país llegó a ser la décima potencia industrial, lo cual es negar hechos. Referir hechos no es alabar a nadie. Podrá uno estar de acuerdo o no con Franco, pero los hechos son los hechos.

A.B.: Salvo que la comisión política de la Verdad diga lo contrario…

J.A.R.: ¿Qué va a decir esa comisión? ¿Que Largo Caballero era un demócrata, que Negrín no era un comisario al servicio de Stalin o que Carrillo no mandó organizar los fusilamientos de Paracuellos? Si es así, va ser la comisión de la mentira y de la vergüenza.

A.B.: ¿Por qué el PP se abstiene?

J.A.R.: Quizá se avergüenza de quienes le votan (una buena parte de ese electorado de derechas procede generacional y anímica del franquismo). Pero permitiendo la ley de Memoria Histórica de una izquierda revanchista, el PP está dividiendo a los españoles.

A.B.: “Solo conociendo a los traidores del pasado, podemos identificar a los enemigos del presente”, dice usted en el epílogo… Identifíquelos.

J.A.R.: Los nacionalismos que quieren destruir a España y los nuevos movimientos revolucionarios.

Imagen de portada: Jesús Ángel Rojo, autor de Grandes traidores a España.
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«Puigdemont es solo un mediocre»

El escritor Jesús Ángel Rojo Pinilla publica ‘Grandes traidores a España’, un repaso demoledor y preventivo a los muchos ‘judas’ que han intentado destruir el país a lo largo de su historia

Fuente: CÉSAR RUFINO /SEVILLA / El Correo de Andalucía
03 ENE 2018 / 19:20 H – ACTUALIZADO: 04 ENE 2018 / 10:12 H.
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Pau Claris, Luis Companys, Bartolomé de las Casas, Sabino Arana y otros personajes destacados en las guardas del libro.
El Gran Capitán Ediciones

«El libro surge de pasear por las plazas y las calles de nuestras ciudades y ver que, en ellas, las personas que han denostado la patria para destruirla reciben homenajes como si fueran auténticos héroes», explicaba ayer el escritor Jesús Á. Rojo Pinilla; «es una forma de reivindicar que aquellos que querían destruir nuestra nación, en cualquier otro país serio no serían homenajeados. Y de poner en alerta a la opinión pública de que eso nunca puede suceder por el bien de nuestra sociedad y por el bien de la historia». Fruto de sus inquietudes periodísticas y de su vocación como divulgador y estudioso de la historia, el madrileño acaba de publicar con la editorial Gran Capitán su ensayo Grandes traidores a España, una acometida patriótica donde se «desenmascara a los Judas que cambiaron para siempre nuestra historia» y se les reparte estopa con equitativa profusión. Una obra, en fin, que derrocha actualidad en plena crisis catalana, cuyo protagonista máximo, Carles Puigdemont, forma parte de los personajes de esta antología funesta. Sin embargo, que no se entusiasmen los secesionistas: «Puigdemont es solo un mediocre», advierte Rojo Pinilla. «Si realmente se hubiera actuado con toda la contundencia que la ley nos permite, Puigdemont nunca habría llegado al ranking de los grandes traidores; se habría quedado en lo que es: un político mediocre que nunca se habría visto en otra. Esa es la realidad. Bajo gobiernos más fuertes, este político provinciano no habría durado ni veinte segundos. En EEUU habría durado cinco segundos».

Aunque desde su punto de vista el principal de los grandes traidores a España fuese el «charlatán paranoico» de Bartolomé de las Casas, creador de las bases que hicieron posible la leyenda negra antiespañola, el autor del libro reconoce que a Carles Puigdemont habría que colocarlo ahora encabezando la lista aunque solo sea «por la cercanía». Y también «porque ha intentado no solo independizar Cataluña del resto de España, sino destruir nuestra nación; porque si hubiera conseguido la independencia habría sido casi como un juego de dominó: habrían ido cayendo todas las fichas, País Vasco, Galicia, seguramente Canarias… Desde el punto de vista histórico, es un personaje que no tendría esta relevancia. Yo creo que hemos tenido enemigos infinitamente más fuertes que Puigdemont, pero desgraciadamente la dejación de funciones de nuestros gobernantes lo ha convertido en un enemigo formidable». Y advierte: «Lo de Puigdemont no está parado; simplemente, ha sido un punto y aparte porque no se han tomado las medidas oportunas que la democracia nos permite».

Pero, como se indicaba, el libro contiene otros nombres más dañinos para España, a juicio de su autor. El propio Bartolomé de las Casas, ya citado, que «acusó a España de haber cometido el mayor genocidio de la historia, mayor incluso que el comunista o el nazi, y nadie ha hecho una campaña de difamación contra España como él, ¿cómo es posible que sea considerado casi como un apóstol, o un santo, cuando fue una persona que no dijo una verdad ni aunque se equivocara? Es un complejo absurdo que tenemos que romper de una vez por todas, porque si no somos capaces de señalar a estas personas y decir que lo que están diciendo es totalmente falso, no seremos capaces de vivir en una sociedad sin complejos y orgullosa de su historia. Porque la historia de España es una de las más importantes. Y sobre todo, que la población y la sociedad sepan de una vez por todas la verdad y, a partir de ahí, que decidan lo que quieran».

Tiene su libro una presencia augusta, adornado como está con las obras de Augusto Ferrer-Dalmau y otras pinturas e imágenes, y bajo ella traslada un mensaje paradójico: que pese a la cantidad de traidores que han dejado España hecha unos zorros y pese a esta extendida sensación de abatimiento e indefensión, «tan solo hemos hecho un alto en el camino de la historia para poder llegar a lo más alto». O sea, que se trata de tomar nota y de tener muy presente aquello que el canciller Bismarck dijo, sabe Dios si como elogio o como vituperio, y que Rojo Pinilla recoge en su libro: «La nación más fuerte del mundo es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que dejen de intentarlo, volverán a ser la vanguardia del mundo».

Por sus páginas pasan, entre otros muchos, el conde don Julián –cuya traición «significó 800 años de reconquista para expulsar al invasor»–; Pau Claris –«el felón que entregó Cataluña en Bandeja a los franceses» y «abrió en canal todas las regiones de la Península, provocando una ola de levantamientos secesionistas que estuvo a punto de acabar no solo con el Imperio sino con la propia España» y favoreció la separación de Portugal–; Simón Bolívar –«un acomplejado social» al servicio de Inglaterra–; Sabino Arana –«padre del racismo vasco» y destructor de la convivencia por su «fanatismo redentor»; Luis Companys –«uno de los politicastros más siniestros de nuestra historia reciente», perpetrador de un «gobierno de terror» de trágicos resultados–; y Jordi Pujol, verdadero cerebro y promotor, según Rojo Pinilla, de la actual situación catalana, que «considera a los andaluces como una especie de subhombres que no son capaces de regir su destino» y que «por medio del acoso moral y social de las políticas nacionalistas utilizadas durante los últimos 40 años en Cataluña» logró «envenenar el alma y el corazón del charnego, convirtiendo a muchos de ellos en los tontos útiles del secesionismo más casposo». Y esto es solo una muestra.

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Los mayores traidores de España: del codicioso Lope de Aguirre al secesionista Pau Claris

Con ilustraciones de Augusto Ferrer-Dalmau, Jesús Ángel Rojo Pinilla publica un libro sobre la historia de algunos de los personajes más infames de la memoria de España.

Bajo la premisa de que «solo conociendo a los traidores del pasado podremos identificar a los enemigos del país», el abogado y periodista Jesús Ángel Rojo Pinilla publica el libro «Grandes traidores de la historia» (El Gran Capitán Ediciones). Un recorrido por la historia de los personajes más desleales –a su parecer– de la memoria española aderezado con una selección de pinturas de Augusto Ferrer-Dalmau. La propia portada está pintada en exclusiva por el artista catalán, que refleja la reunión entre Felipe I de Castilla y Fernando «El Católico» en Villafáfila (Zamora), donde el monarca aragonés tuvo que ceder el gobierno de Castilla al marido de Juana «La Loca».

El libro señala varios casos de «traidores» que han sido venerados y dan nombre a muchas calles.

Un buen ejemplo es Lluís Companys, que dio un golpe a la República en el año 34 y durante la Guerra Civil declaró la independencias de facto. Aparte de que presumía haber matado a más de 8.000 monjas y curas. Algo que los herederos de Companys, Esquerra Republicana, niegan hoy en día aún cuando lo aseguraba el propio político. Era una persona que quiso romper España varias veces y actuó de forma desleal y, sin embargo, tiene un campo de fútbol en Barcelona a su nombre, calles en Cataluña e incluso en Getafe. Una sociedad sana no puede permitirse esta desmemoria histórica y debe volcarse, en verdad, con los héroes de verdad.

De las traiciones que citas en el libro cuáles son las que causaron más daño a España.

Hay tres traiciones que cambiaron el devenir de España. La primera de ellas fue la de Don Julián, que significó abrir las puertas de la Hispania Visigoda a las hordas mahometanas, lo que estuvo a punto de causar la destrucción de España como concepto cultural. A los reinos cristianos que sobrevivieron a esta invasión les unió el empeño por expulsar al enemigo musulmán y unir las dinastías para regresar al estado anterior.

Otra traición clave fue la de Carlos IV, que unió nuestro destino al de un sátrapa sanguinario llamado Napoleón, lo que culminaría con el Golpe de Estado que Fernando VII dio contra su propio padre. A su vez, en las Abdicaciones de Bayona se entregó la Corona española a Napoleón. Aquello fue una traición sin precedentes, porque, además, Napoleón realizó un gran saqueo cultural y económico en España. Dejaron el país destruido y a las posesiones de ultramar a merced de la independencia.

Por su parte, Pau Claris entregó Cataluña en bandeja a los franceses, lo que supuso la ruptura de la unidad ibérica y el derrumbe del Imperio español en la Guerra de los 30 años. El levantamiento de Cataluña fue el primero de una serie de intentos de secesión a lo largo del Imperio español. Afortunadamente, se pudo expulsar a los franceses de Cataluña, que gracias a Claris había pasado a manos del Reino de Francia.

¿Encuentras símiles entre lo que ha ocurrido en Cataluña hoy y la «traición» de Claris?

Se repite la misma historia en Cataluña cada cierto tiempo. La historia ha demostrado que nunca se puede uno fiar de la oligarquía catalana. En la Guerra de los 30 años, Richelieu aprovechó la crisis interna para atacar a España con la ayuda de Pau Claris. El paralelismo con lo que está pasando hoy en día es que la oligarquía catalana cada cierto tiempo se vuelve loca y busca la independencia sin importarle los intereses de la región de Cataluña. Entonces se perdió el Rosellón y la Cerdaña y el reinado de Francia dejó la ruina económica. Hoy en día, los nacionalistas han dejado Cataluña también arruinada, con cientos de empresas saliendo. Ellos solo buscan sus intereses espurios, sus privilegios sobre el resto. Quieren gobernar sobre Cataluña e influir en el resto del país, pero no quieren que el resto del país influya allí. El egoísmo en estado puro.

¿Qué representa la portada del libro?

La portada la ha pintado Ferrer Dalmau, el mejor pintor de España, que ha representado lo que yo llamo «la traición de Villafáfila», cuando los nobles castellanos que habían visto recortado su poder con los Reyes Católicos se alinearon con Felipe El Hermoso, que era un maltratador psicológico y mental de Juana, para dar de lado a Fernando el Católico. En Villafáfila se vio obligado a entregar el gobierno a Felipe I, que de no haber muerto un mes después hubiera provocado una involución en España. Las mercedes que prometió habrían regresado el país al estado feudal.

En el libro usted califica que Bartolomé de las Casas era «un charlatán paranoico». ¿Considera que sus intenciones eran buenas cuando denunció el maltrato de los indios a manos de los conquistadores?

Bartolomé acusó a España de haber cometido un genocidio como ningún otro en la historia. Era una persona que lo hacía todo por su ego y su vanidad. En aquella época se creía casi un Moises. Llegó a advertir que si no se le escuchaba España iba a desaparecer. Buscaba con sus textos ser determinante a la hora de gobernar, por eso exageró y creó una mentira que usaron los enemigos de España para confeccionar la conocida Leyenda Negra. A los conquistadores los pintaba en sus textos como los seres más oscuros del planeta, mientras que a los indígenas los presenta como ovejas mansas. Hizo de la particularidad una generalidad.

Recientemente se ha estrenado otra película inspirada en Lope de Aguirre, identificado por usted en el libro como un traidor, ¿por qué hay tantas películas sobre él y tan pocas de Pizarro o Cortés? ¿Son más atractivos los traidores?

Un traidor no es más atractivo, pero una parte del cine español está en esa campaña de denostar la historia de España. Para ellos nuestra historia fue un desastre que hay que olvidar, por lo que constantemente lanzan mensajes negativos a la sociedad. A la leyenda negra de los extranjeros, asumida por los españoles, se sumó el movimiento regeneracionista, a partir de 1898, que culpó del desastre en Cuba y Filipinas a nuestro pasado en vez de buscar las causas en ellos mismos. Nuestra historia en la escuela se estudia a través de estas visiones negativas, cuando no directamente en el odio a España. El cine acomplejado se limita a seguir esta misma línea. Presentan la historia como una sucesión de totalitarios y traidores que no son capaces de alcanzar sus objetivos.

Sabino Arana es otro de esos personajes con calles por España. Recuerda usted en su libro que él renegó de parte de su ideología al final de su vida.

Sabino Arana es el padre del «racismo vasco». Generó una ideología de odio inventándose una historia y reclamando un idioma que ni siquiera él hablaba. Comparaba a los españoles con los burros y los simios, de lo que decía que la teoría de Darwin se demostraba en que los españoles se habían quedado en la mitad de la teoría de la evolución. Es verdad que con el tiempo rectificó de su racismo y de su xenofobia. Al final dijo que por el bien de Euskadi debería este territorio seguir siendo español, porque era mejor para todos. Lo que hoy es lamentable es que en el País Vasco haya premios, estatuas y calles a nombre de un racista.

Fuente:  CÉSAR CERVERA  CÉSAR CERVERA   @C_Cervera_M

http://www.abc.es/historia/abci-mayores-traidores-espana-codicioso-lope-aguirre-secesionista-claris-201712270148_noticia.html

 

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“Puigdemont y su cuadrilla me han ‘obligado’ a ampliar el libro de ‘Grandes traidores a España’”

Jesús Ángel Rojo (Madrid, 1974) ha presentado ‘Grandes traidores a España’ un libro que completa una exitosa trilogía que comenzó con ‘Cuando éramos invencibles’ y continuó con ‘Los invencibles de América’. Ahora, busca desenmascarar a quienes “quisieron destruir España pero son homenajeados y estudiados en las escuelas como si fueran grandes héroes”. El autor asegura que el nacionalismo catalán ya tenía un apartado en el libro antes de los últimos acontecimientos, pero que la reciente actualidad le obligó a retomar el trabajo para incluir como último ‘traidor’ a “Puigdemont y su cuadrilla del tres por ciento”.

Resúmanos qué podemos encontrar en ‘Grandes traidores a España’…

El libro pretende descubrir al lector que desgraciadamente en España los felones que quisieron destruirla son homenajeados y estudiados en las escuelas como si fueran grandes héroes. Hay una corriente que quiere blanquear y ensalzar la imagen de los que intentaron destruir nuestra patria, muchos de ellos reconocidos en calles y estatuas, mientras se oculta a nuestros héroes. Y debemos saber quién fue quién en la historia, porque quien conoce su historia es más libre y más difícil de manipular.

Habla en pasado al decir “intentaron”, ¿ya no lo intenta nadie?

Ahora más que nunca, recientemente se ha intentado dar un golpe de estado que no pretendía separar Cataluña de España sino destruir la nación española porque una vez que se hubiera segregado hubieran pedido la independencia como fichas de dominó otras Comunidades. Parar a los totalitarios es cuestión de supervivencia. O acabamos con ellos o ellos acabarán como nosotros.

¿Hay menciones al desafío soberanista catalán en su libro?

El último capítulo trata de ello y pone la guinda al penúltimo capítulo, donde sale Jordi Pujol, que es el verdadero padre del proceso, porque gracias a él las escuelas son centros de adoctrinamiento y los medios son centros de apología del odio. Y gracias a él cualquiera que rechazara el nacionalismo era considerado un enemigo de Cataluña. Todo esto también es consecuencia de la dejación de funciones de los Gobiernos de España en los últimos 40 años porque el Estado se ha retirado de Cataluña sin ofrecer resistencia dejando a los ciudadanos al poder de la ideología más casposa que es el nacionalismo.

Habrá quien le diga que el españolismo también es nacionalismo…

Hay una gran diferencia. El nacionalista es el que odia lo que hay alrededor y se cree superior mientras el patriotismo español defiende lo suyo sin defenestrar al contrario. Si ves las manifestaciones en Cataluña, los que defienden la unidad son manifestaciones lúdico-festivas, y las nacionalistas están provocadas por el odio al contrario, porque pretenden dominar al contrario con la intolerancia y la manipulación de la historia.

¿Tenía avanzado ya el libro antes de que explotara el ‘procés’?

Tenía el libro terminado, pero como el tema tenía tanta importancia, el último gran traidor, Puigdemont, y su cuadrilla del tres por ciento, me han ‘obligado’ a ampliarlo.

Comenta usted en el libro que muchos de nuestros traidores tienen estatuas en nuestras plazas…

Sí, si uno se da un paseo por Madrid veremos cómo hay placas que hacen homenajes a Bartolomé de las Casas, que acusó a los españoles de haber cometido el mayor genocidio de la historia por encima del nazi o veremos homenajes a personajes como Simón Bolívar que quiso exterminar a todos los españoles. También de San Martín, un agente al servicio de la Pérfida Albión que no sólo traicionó a España sino a los Hispanoamericanos. También podemos ver calles, como una en Getafe a Companys, que fue un asesino en serie, que mató a todos los religiosos que se encontraban en la Cataluña del año 36 y además presumía de ello, y lo más curioso es que ha habido movimientos separatistas que propusieron al Papa la beatificación de Companys. Estamos acostumbrados a blanquear a los traidores. Nos está pasando en las escuelas del País Vasco con la ETA, banda que mató a cientos de españoles y ahora parecen hermanitas de la caridad.

Ahora que el Ayuntamiento de Madrid plantea cambiar algunos nombres, podría plantearse también este asunto para variar otros…

Sí, sería una buena oportunidad para enmendar el error y dejar de reconocer a nuestros traidores porque en Madrid hay muchos ejemplos.

Con todos los ejemplos de su libro, ¿podría hacerse una ‘ruta de los traidores’ por Madrid con su libro bajo el brazo?

Sí, de hecho hemos realizado un documental por Madrid, en el que vamos a la estatua del Ángel Caído, vamos a la Iglesia de Nuestra Señora de Atocha, donde está enterrado Bartolomé de las Casas, al Parque del Oeste donde hay estatuas a Bolívar o Hidalgo, al callejón de la Almudena donde fue asesinado el secretario Escobar, y también a la calle Marqués de Cubas donde fue asesinado el general Prim por orden del general Serrano, terminando en la Puerta de Alcalá, donde empieza la calle Serrano, que traicionó a Isabel II, al general Prim -todos los indicios apuntan a Serrano en su asesinato- y al que se ponía por delante con tal de alcanzar el poder.

Por qué cree entonces que son homenajeados esos personajes, por falta de rigor de los políticos?

En España, después de la pérdida de colonias en 1898 se produce un movimiento regeneracionista que se busca las culpas que nos han llevado al desastre y se buscan las causas en el pasado. A lo largo del S.XX ese pensamiento coge dos vertientes fuertes. Por un lado los nacionalistas y por otro la ultraizquierda. Con el paso de los años se añade parte de la derecha que considera que nuestro pasado es triste y oscuro y hay que olvidar. Y con eso nos traicionamos, traicionamos a nuestros ancestros, y el ciudadano llega a desconocer quién es. Y cuando uno transmite que hemos sido dominados por el oscurantismo religioso el ciudadano no se siente orgulloso. Y para ocultar eso hay que ocultar a grandes héroes y ensalzar a los felones. Por eso esa contradicción que no ocurre en otros países.

Comprendo que se oculte a los héroes pero resulta extraño que los considerados ‘traidores’ sean reconocidos. Tendrán también algún mérito…

Para determinadas ideologías es importante ensalzar a los traidores porque tienen el mismo objetivo que ellos, destruir nuestra nación. Necesitan mediáticamente o educativamente meter ese pensamiento. Por ejemplo, en las escuelas catalanas se estudia a Pau Claris como un héroe que luchó contra Castilla cuando entregó el Principado de Cataluña a los franceses y por su felonía España perdió su supremacía a nivel mundial.

Bartolomé de las Casas, que acusó falsamente a los españoles de cometer el mayor genocidio, es considerado el apóstol de las Indias difamando a España en su momento histórico más importante. ¿Por qué ensalzarlo y no el descubrimiento y evangelización de América por los españoles?

Pero los nombres de las plazas y las calles de Madrid no han sido instaurados por nacionalistas… ¿Cree entonces que la ‘izquierda’ quiere destruir España?

No es cuestión de izquierdas o de derechas, es cuestión de conceptos. Las ideologías nos tienen enfrentados sin llegar a ningún objetivo. La estatua de Simón Bolívar se puso en la época de Franco. La estatua de Pau Claris es de 1909. Multitud de homenajes no son de la época actual. Es un concepto desde 1898 que nace de pensadores que pueden o no ser de izquierdas. Son Ortega y Gasset, Azaña, Joaquín Costa…que buscan la culpa de lo que está sucediendo en nuestro legado, regeneracionismo que luego será utilizado por nacionalistas.

Si Franco levantara la cabeza, ¿se enfadaría con usted por acusarle de ensalzar a un gran traidor a España?

Yo los libros los escribo para que la gente tenga la información suficiente y sea libre, no para tener el beneplácito de ningún político del presente y del pasado. No sé cuál fue su intención ni la del alcalde de Madrid, pero ponerse se puso.

Hay muchas menciones a traidores relacionados con la conquista de América, pero año tras año esa colonización es más repudiada tanto en América como en España. ¿A qué cree que se debe?

En el descubrimiento de América, el  hecho más importante de nuestra historia, ya ha sido mancillado por falsas acusaciones de un dominico como Bartolomé de las Casas que falsificó la historia, y provocó la mayor historia de desprestigio que sufrió un país. Las difamaciones fueron utilizadas por los libertadores. España nos roba, España nos esclaviza, España nos tortura… Eso mismo utilizaron los libertadores contra España. Las campañas siempre han tenido un fin y el fin es justificar las traiciones.

¿Pero, por qué ese sentimiento se ha reavivado en los últimos años suspendiendo el Columbus Day en ciudades de Estados Unidos o con políticos españoles promoviendo campañas en twitter como el ‘nada que celebrar’?

En la actualidad hay una lucha entra la civilización hispana y la anglosajona. Estados Unidos el más poderosos del mundo va a estar en 50 años colonizado por hispanos. Y las Universidades pretenden mantener el dominio de la civilización anglosajona sobre la hispana, quieren que los hispanos tengan un rechazo brutal a su historia. Si tienes un rechazo brutal a tu pasado no te vas a sentir identificado y te vas a adoptar. Por otro lado está el totalitario comunista, que quiere denostar el pasado para crear un nuevo mundo. Todo el pasado es malo y lo bueno es el futuro, crear un nuevo mundo. Y el enemigo común en Hispanoamérica son sus raíces. Para que la gente piense que no tenemos medicinas ni qué comer se intenta culpar al pasado español. Desgraciadamente ningún político al otro lado del Atlántico ni en España hace nada para combatirlo. Y en España pasa más o menos lo mismo…

¿Cómo se puede llegar a que alguien sea asesinado en su país por llevar unos tirantes con los colores de su bandera?

Siempre se ha dicho que hay dos Españas y es mentira. Sólo hay una, que en su mayoría está compuesta por gente de buena fe que sólo quiere tener una vida tranquila y luego hay una serie de energúmenos que han nacido en España y quieren destruirla. Están provocando una violencia brutal porque es el único país del mundo en el que por llevar los colores nacionales te atacan y te matan o en el que algunas de sus escuelas no se puede estudiar su idioma oficial. Son culpables los que lo hacen y los que no reaccionan con contundencia para evitarlo.

¿Cómo se reacciona con contundencia?

Aplicando la ley tanto para unos como para otros. Cuando hay un asesinato como el de Víctor Laínez, que salgan todos los partidos políticos a condenarlo. Si saliera un personaje asesinado por llevar una estelada lo veríamos en todos los medios día y noche en vez de estar ocultado.

¿Todavía no nos hemos recuperado de la guerra civil?

Sí nos hemos recuperado, lo que pasa es que hay unos que quieren volver a que haya otra.

¿Quiénes?

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

¿Usted se ha sentido amenazado en alguna ocasión por sus libros?

Sí, por ‘Los invencibles de América’ recibí amenazas de muerte de los indigenistas mexicanos. Pero siempre pasa lo mismo, los resentidos sociales no quieren saber nunca la verdad porque la única verdad es su sentimiento totalitario

Hágame una selección de los grandes traidores históricos a España.

Hay tres momentos muy importantes. Don Julián y los witizanos, cuando abren las puertas de España a las hordas de Mahoma. Cuidado, que la gente confunde Al Andalus con lo que era España, porque Al Andalus es un concepto diferente y aquí estamos hablando de España. Y España estuvo a punto de desaparecer el concepto jurídico y religioso, por eso los reyes de la reconquista tenían que recuperar el territorio perdido.

Pau Claris, cuando en la guerra de los 30 años se entrega a los franceses como un vulgar cipayo provocando la ruptura de la unión ibérica, porque a continuación Portugal con la ayuda de Reino Unido proclamó su independencia, Andalucía estuvo a punto…

Y luego, con Carlos IV, Fernando VII y Napoleón. Carlos IV es uno de los grandes culpables de que el imperio español se diluyera como un azucarillo al poner España en manos de Napoleón, que desangró España. Como consecuencia de ello llegó Fernando VII cuyas políticas terminaron de llevarnos al desastre.

Más recientes, los 40 años de adoctrinamiento con Jordi Pujol y el golpe de Estado de Puigdemont y su cuadrilla y la actuación tibia de los Gobiernos de España, porque en otros tiempos nos enfrentábamos a Napoleón, el hombre más poderoso del mundo, ahora  a una pandilla de políticos corruptos.

Pero tiene que repartir las medallas de oro, plata y bronce…

El oro para don Julián y los witizanos, la plata para Bartolomé de las Casas, y el bronce compartido por Simón Bolívar y San Martín.

¿Qué personajes de la historia reciente cree que también saldrían en la foto?

Sabino Arana, padre del racismo vasco, el PNV partido traidor por naturaleza, Bernardino Tomás, que proclamó la independencia de Asturias y León, Companys, Antonete, quien quiso que Cartagena se anexionara a Estados Unidos…

Cuéntenos los detalles de la pintura exclusiva de Pérez-Dalmau en la portada de su libro…

Es íntimo amigo mío y el mejor pintor de batallas del mundo y seguramente la historia le compare con Goya o Velázquez. Siempre ha colaborado conmigo pero en esta ocasión quería hacer una portada exclusiva con ‘La traición de Villafáfila’, que representa cuando Fernando el Católico, abandonado por los nobles castellanos, tiene que abandonar el reino de Castilla y dejarlo en manos de Felipe el Hermoso. Si no hubiera muerto a los dos meses hubiera sido una involución porque la hubiera troceado dando mercedes a los nobles flamencos. Es la primera vez que pinta a un Rey y es la primera vez que pinta en exclusiva para un libro. En el interior hay 30 obras más suyas.

Tras el éxito de sus dos primeras obras y la publicación de la tercera, ¿trabaja ya en una cuarta?

Con la tercera hemos sacado en 10 días la segunda edición. Hemos homenajeado a los héroes y a los conquistadores y con la esta última hemos descubierto a los traidores. Ahora toca estudiar distintas opciones que me han propuesto, pero no hay nada decidido.

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Jesús A. Rojo Pinilla: «Se denosta la conquista de América porque la hizo España»

«Afirmar que se cometió un genocidio y que le robamos todo el oro es de ignorantes e idiotas», apunta el escritor de ‘Los invencibles de América’, que se presenta hoy martes en la Casa Pemán.

Licenciado en Derecho, conferenciante, politólogo y experto en comunicación e imagen, Jesús Ángel Rojo Pinilla (Madrid, 1974) presume de otra pasión, su amor por Hispanoamérica. Para aquellos que denostan este concepto, y también para orgullo de quienes comparten su visión de la Hispanidad, ha escrito ‘Los invencibles de América’, un «homenaje y reivindicación del Descubrimiento de América». Lo presenta este martes en la Casa Pemán (20 horas), en una nueva cita de los ‘Encuentros en la Casa Pemán’ que organiza la Fundación Cajasol y LA VOZ.

–¿Por qué cree que era necesario este libro, ‘Los invencibles de América’, ahora que hay tantas voces que denostan el papel de España?

–Tanto la historiografía mundial, de España e Hispanoamérica, la han distorsionado. Yo creo que el descubrimiento de América, conquista y pacificación fue algo que, con sus luces y sus sombras, al final resultó un proceso único y como tal hay que hacerle justicia. En definitiva, lo que se está denostando no es que ese proceso haya sido bueno o malo, sino que lo hicieran españoles, y lógicamente no podemos permitir a estas alturas de que se venda esa leyenda negra que se creó hace 500 años. España está en su legítimo derecho de reivindicar las gestas de sus héroes y sobre todo, reivindicar que ha sido la nación que ha realizado la mayor unión de culturas y razas de la historia de la humanidad.

–Dice que fue un proceso de luces y sombras, ¿qué imperó?

–Imperan las luces en el proceso histórico, totalmente. Durante 300 años que España estuvo en Latinoamérica la convierte en la zona más rica del mundo. España lleva su civilización, crea las primeras escuelas en 1525, las primeras universidades, edita los primeros libros, incluso los religiosos traducen al español las primeras lenguas autóctonas y gracias a ello se integran. Se crean muchísimas ciudades en 100 años, el mestizaje de Hispanoamérica es increíble, tenemos costumbres y formas parecidas. Como decía un gran explorador, para conocer de verdad a España hay que conocer profundamente a Hispanoamérica y entonces entenderemos la obra que realizamos.

–¿Pero esa obra fue consciente? El continente se descubrió de forma casual…

–Isabel la Católica cuando realiza la empresa del descubrimiento de Colón tenía un fin, que era conquistar almas para la fe católica. Lo cierto es que los españoles tenían una forma de concebir al extraño de una manera diferente a otros países, como los anglosajones. Por ejemplo, los matrimonios mixtos fueron rápidamente aprobados, y los protestantes lo veían como una aberración. Cuando llegan los peregrinos anglosajones al norte tenían una versión cristiana fundamentada en la supremacía del hombre blanco. De hecho, en EEUU todavía existen conflictos raciales precisamente por eso, es una estructura histórica. Hay grupos como el Ku Klux Klan que habla de la supremacía del hombre blanco y hay políticos que, actualmente, hablan de la supremacía del hombre blanco. Esos problemas raciales no suceden en latinoamerica porque se vive con naturalidad. Es cierto que Colón descubre América de una forma casual, porque iba buscando la ruta de las especias, pero a partir de entonces la idea fue clara, llevar lo mejor de España a Hispanoamérica y en conclusión crear un nuevo mundo al que se tuviera en cuenta al indígena, al negro, el mulato, el blanco y el mestizo. Algo muy diferente que ninguna otra nación lo ha realizado.

–Vuelva a lo de las sombras, la evangelización no fue tan idílica como apunta, ¿no?

–Donde hay seres humanos hay personas nefastas. La corona tenía representación allí, pero había mucho advenedizo que se aprovechó de la situación. Por ejemplo, Pedrarias Dávila fue gobernador de la llamada Castilla de Oro y cambió la política de Núñez de Balboa por una política de saqueo y maltrato. Hay que condenarlo, pero no quiero decir que todo el mundo fuese así. Donde hay ser humano surgen los peores vicios que se puede tener.

«Cuando los países latinos se independizaron sufrieron una involución económica brutal»

–¿No entiende que 300 años de dominación fueron demasiados?

–No fueron demasiados años. Si España no hubiera existido hace 500 años, México, Cuba, Nicaragua, Guatemala, Colombia, Argentina, Venezuela no existirían hoy. Durante la presencia española, Hispanoamérica vivió el proceso de paz más largo de su historia. Antes de llegar los españoles, los indígenas no vivían en un paraíso terrenal, vivían en una guerra constante y además con unas prácticas deleznables como el canibalismo y los sacrificios humanos. Cuando se independizaron sufrieron un proceso de involución económica brutal. Nos han vendido el falso mito de que en Hispanoamérica se vive mal por la presencia española, que no colonización. Los españoles dejaron un legado artístico brutal, se crearon escuelas, universidades… No eran colonias, sino vineirratos, eran súbditos con los mismos derechos y obligaciones.

–¿Qué diría a quienes tratan de desprestigiar lo que llama la «obra» española?

–Hay personajes y movimientos sociales que se relacionan con el populismo y el extremismo radical que se empeñan en destruir la identidad de España como nación, destruyendo su historia y su cultura, denigrándola. Estos personajes basan sus críticas en tres puntos, que se pueden desmontar en tres minutos. Me explico, lo primero que es mentira es que España cometió un genocidio. Confunden intencionadamente lo que fue un choque microbiano entre europeos y americanos con un genocidio. El 99% de las muertes fue por enfermedades. Es un insulto a la inteligencia y a los pueblos que sí han sufrido un genocidio. Lo segundo que nos cuentan es que el mestizaje se produjo por medio de la violación. Yo no he visto que un violación de los apellidos a sus hijos y forme una familia con la mujer a la que ha violado. Y el tercer mito es que España robó todo el oro y dejó sin futuro a los hispanoamericanos. El único oro que llegó a España eran los impuestos, el quinto real. En un solo año México es capaz de extraer más oro y más plata que España durante 300 años en Hispanoamérica. Pero claro, tienen que echar la culpa a su fracaso como naciones a un enemigo externo. A todo esto dan los nuevos movimientos que utilizan el odio y la ignorancia para alcanzar el poder que, generalmente, como ocurre en Venezuela o Cuba, supone un desastre para la población. Afirmar esas cosas es de idiotas e ignorantes.

«Yo celebro el Día de la Hispanidad, estamos hablando de razas, seres unidos de una forma espiritual»

-Esta es una obra de grandes nombres. De todos los que participaron en la conquista y evangelización de Hispanoamérica, ¿a cuáles destacaría?

Colón, por supuesto, el descubridor. Núñez de Balboa, que descubre el océano Pacífico, y a otros dos personajes, estereotipos del conquistador: Hernán Cortés, que conquista el imperio Azteca liderando una rebelión indígena. Y Pizarro, que le pasó algo parecido y su hazaña es incluso mayor que la de Colón porque lo intentó en más ocasiones y fue el que más territorios incorporó a la corona. Cuando entró en Cuzco fue aclamado como rey liberador. En definitiva, cabe destacar que simplemente el terminar con los sacrificios humanos y el canibalismo fue muy importante para la historia de la humanidad.

–¿Recuperaría el Día de la Hispanidad, en vez de la Fiesta Nacional?

–Yo celebro el día de la fiesta nacional, pero es el día de la Hispanidad, estamos hablando de razas, de seres humanos que están unidos de una forma espiritual, une a gente también de África y Asia. Hablaba Vasconcelos de una raza cósmica; cuando ahora se habla tanto de la multiculturalidad, España ya lo hacía hace 500 años.

 

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Cuando nos conducen grandes líderes, los españoles somos capaces de conquistar el mundo

El periodista y escritor madrileño Jesús Ángel Rojo Pinilla participó ayer en los ‘Encuentros de la Casa Pemán’, ciclo organizado por la Fundación Cajasol y LA VOZ.

ROCÍO VÁZQUEZ Cádiz Cádiz Provincia , Cádiz

Estuvo en Cádiz para desgranar los detalles de su libro‘Los invencibles de América’ pero, sobre todo, para transmitir su convencimiento de que la conquista y presencia española en el Nuevo Continente es la «mayor gesta» de la historia de la humanidad. Rojo Pinilla, que en la presentación estuvo acompañado por el director de LA VOZ, Ignacio Moreno Bustamante, recalcó en varias ocasiones que, pese a la «leyenda negra» que rodea a estos acontecimientos históricos, los españoles deben «sentirse orgullosos» por un pasado que, a pesar de haber ocurrido hace 500 años, está de absoluta actualidad.

Por la fecha que recién acaba de pasar, el 12 de octubre, por las consideraciones de algunos dirigentes políticos -aludió al propio alcalde de Cádiz-, pero también por la necesidad de conocer un pretérito glorioso para mirar con mayor esperanza el futuro. El historiador apuntó también al hecho de estar en Cádiz, «una ciudad heroica, que en 1625 derrotó a un flota inglesa y provocó una hecatombe para los británicos, de la que partieron además varias expediciones a América, que después sería la madre del Constitucionalismo…».

«El 12 de octubre es el hecho más importante de la historia de la Humanidad después del nacimiento de Jesucristo»

Pero ayer era el día para recordar, según Rojo Pinilla, «el hecho más importante de la historia de la humanidad después del nacimiento de Jesucristo». El autor de ‘Los invencibles de América’ argumentó que si la conquista de América la hubieran realizado otros estados como Francia o Inglaterra «no se habría creado esa leyenda negra» que la rodea. Una leyenda creada por los enemigos de los españoles en un ejercicio de propaganda y desprestigio.

Esa campaña, sin embargo, ha llegado hasta nuestros días. «Nos han dicho que no hay nada que celebrar, que aquello fue una masacre. Pero lo tenemos que celebrar no sólo los españoles, sino 500 millones de personas. Es la fiesta de la Hispanidad, que alcanza también a África y Asia. Los hispanos nacemos, vivimos y morimos de una manera diferente. Como decía Vasconcelos, somos una raza cósmica, tenemos una unión espiritual.

«La cultura hispánica es la más importante que existe en el mundo» pero pervive una clara intencionalidad, según el experto, de «destruir el concepto de los españoles y a la vez destruir la visión de los pueblos hermanos para instaurar elementos autoritarios como lo han hecho gobiernos hispanoamericanos», en alusión a Venezuela o Cuba.

Como ya había explicado en una entrevista previa en LA VOZ, Jesús Ángel Rojo Pinilla desmontó ante el público de la Casa Pemán las débiles bases en la que se sustenta esa leyenda negra. «Repiten la palabra genocidio, que le robamos todo el oro y que hicimos el mestizaje por medio de violaciones, pero todo es falso», destacó el escritor.

El historiador relató que llaman genocidio a lo que fue un choque microbiano, describió la belleza de ciudades como San Miguel el Grande o Guanajato, apuntó que hoy día México es el mayor productor de plata del mundo y contó historias de amor entre españoles e indígenas que nada tenían que ver con maltrato a la mujer local.

«España descubrió un nuevo continente y llevó lo mejor que tenía, creó un nuevo mundo en el que tener en cuenta al indígena y al mestizo, al contrario que otros estados», recordó Rojo Pinilla, que puso como ejemplo las órdenes de Isabel La Católica o leyes como las de Burgos de 1512, base del derecho internacional público, y 1542.

«Hay que derribar los falsos mitos que acompañan a la gesta española perpetuados por el sistema educativo español»

En ese ejercicio de derribar los falsos mitos que acompañan a la gesta española, «perpetuados» por el sistema educativo español como después se apuntaría en la ronda de preguntas de los asistentes, Rojo Pinilla presentó al público la verdad de lo que hoy es un conocido reclamo turístico, el Chichén Itza, «un templo del horror». «Nos han contado la historia de que los indígenas vivían en el paraíso terrenal, pero es mentira. Los españoles se encontraron numerosas tribus enfrentadas, que practicaban sacrificios y el canibalismo. Que acabara todo eso es digno de celebrar», insistió el historiador.

Los protagonistas de ‘Los invencibles de América’ son los autores de esa gesta. Los que en 50 años crearon un continente, desde la Patagonia hasta las grandes llanuras de EEUU. Y Rojo Pinilla quiso destacar a algunos de ellos. Reivindicar la figura de Hernán Cortés, el personaje más importante de la historia de México, gran diplomático y estratega militar, líder de la gloriosa Batalla de Otumba.

Fue en ese relato donde Rojo Pinilla repitió de nuevo: «No sólo tenemos que estar orgullosos del 12 de octubre, sino también reivindicar, con legítimo derecho, la gestas que realizaron nuestros conquistadores. Cuando nos conducen personas excepcionales, los españoles somos capaces de conquistar el mundo».

En su repaso, el autor habló también de Núñez de Balboa, un personaje «extraordinario», compañero de aventuras del bachiller Enciso, víctima de sus intrigas, pero gran explorador y conquistador. También protagonista de «la primera gran historia de amor entre dos razas, mucho antes que la de Pocahontas que nos quieren vender los británicos», apuntó Rojo Pinilla.

En este sentido, el escritor volvió a hacer un guiño a las ‘medallas’ que otros países se cuelgan, mientras se denostan en España y por los españoles. «Los británicos estudian que el primero en dar la vuelta al mundo fue Sir Drake, cuando fue el español Juan Sebastián Elcano», subrayó.

Continuó contando la historia de Núñez de Balboa, al que el cacique Careta le ofreció su hija, la princesa Anayansi, y el conquistador se enamoró locamente de ella. Por eso «el buen trato» que el descubridor del océano Pacífico siempre dispensó a los indígenas, política que aniquilaría Pedrerías Ávila después.

«En la Universidad están los verdaderos artífices de la leyenda negra española».

La lección de historia de ayer en la Casa Pemán también sacó a la luz a Francisco Pizarro. «Lo han tratado como genocida. Pero su hazaña es incluso mayor que la de Cristóbal Colón, ya que hizo varios intentos. Entró en Cuzco como liberador y supo integrar a la aristocracia inca en la corona española. Sin apenas saber ni leer ni escribir, construyó ciudades y legisló en unas situaciones muy complicadas», esbozó Rojo Pinilla, al que le congratula que ahora en Perú se esté recuperando la figura del ‘padre’ de la nación.

Tras hablar también del gran conquistador de Chile, Pedro de Valdivia, el autor de ‘Los invencibles de América’ dejó paso a las preguntas de los asistentes. Una de ellas, más que una cuestión fue una reflexión: «En la Universidad están los verdaderos artífices de la leyenda negra española».

 

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Jesús Ángel Rojo, historiador: “Isabel de Castilla fue la primera en abolir la esclavitud, no Lincoln”

El periodista e historiador Jesús Ángel Rojo combate en ‘Los invencibles de América’ la Leyenda Negra narrando la grandeza de la gesta de los conquistadores españoles en el Nuevo Continente. Indigenistas y populistas se la tienen jurada.

El periodista, historiador y escritor Jesús Ángel Rojo recibe a Actuall en un anfiteatro cuajado de gestas, héroes y batallas, éstas deportivas, como es el Real Café Bernabéu, desde donde se puede ver el interior del estadio que acoge al club de sus amores.

Pero si grande es su pasión por el fútbol, no es mayor que la que tiene por la Historia de España, una cenicienta para muchos que fue, en realidad, “el mayor encuentro de razas y culturas de la Historia Universal”.

País por país, Jesús Ángel Rojo, desgrana en Los invencibles de América (Editorial El Gran Capitán) las venturas y desventuras de los hombres que forjaron su carácter bajo el influjo de la Reconquista y el deseo de lograr fama y gloria como los protagonistas de los libros de caballerías.

La defensa de la gesta española en América, que acabó (aún con excesos) con el salvajismo de sus pobladores originarios, le ha valido a Jesús Ángel Rojo el desprecio de los indigenistas, que le han insultado y amenazado. Pese a ello, Rojo no se arredra y mantiene su compromiso con la Historia y España, la madre de América.

¿Es Los invencibles de América una forma de reivindicar el germen de la Hispanidad?

Sí, por supuesto. Lo que hace es descubrir al mundo que el mayor encuentro de razas, de culturas de la historia universal la realizaron los españoles. De ahí surge el nacimiento de la “raza cósmica” de la que hablaba Vasconcelos: la unión del negro, del blanco y del indio y, en este caso, también del asiático puesto que también estuvimos en Filipinas, creando una unión de razas que ahora mucha gente reclama con la multiculturalidad. Los españoles ya la realizaron en su momento.

“Somos herederos de esos que crearon la mayor nación mestiza del mundo que es Hispanoamérica”

¿Estamos hablando de una raza superior?

La Hispanidad no es hablar de la supremacía de razas desde el punto de vista biológico, sino de la unión de razas desde un punto de vista espiritual, que es lo que significa la Hispanidad. Todo aquél que es hispano nace, vive y muere de una forma diferente al resto.

Somos herederos de esos que crearon la mayor nación mestiza del mundo que es Hispanoamérica y de algo extraordinario que es la Hispanidad y que incluye además a países hermanos en África y en Asia.

¿Qué valor tiene que participen en el libro descendientes de los Reyes Católicos y de Moctezuma?

Cuando se habla de América es fundamental hablar de los Reyes Católicos. Sin ellos España no hubiera existido y América no se habría descubierto.

Pero la Hispanidad no es sólo de unos, sino que es también de los americanos indígenas, de esa unión de razas y culturas. A diferencia de otros países, España creó un Nuevo Mundo del que el indígena formaba parte. De hecho, en 1524 se crearon las primeras escuelas para los indígenas.

Por eso en el libro también tenía que estar parte de ese mundo, en este caso a través del descendiente primogénito de Moctezuma II. No podemos hablar de la Hispanidad si no hablamos de las dos partes.

“España nunca se va a ir de América por la sencilla razón de que hemos dejado nuestros genes, nuestra cultura y nuestra religión”

En el libro se muestran, sobre todo, momentos de esplendor. ¿Por qué escoger esos momentos de luz? ¿Trata de combatir –siglos después- la leyenda negra?

Estamos hablando de los padres de América por países. Pueden ser momentos de esplendor, como Hernán Cortés cuando conquista el imperio azteca y pueden ser momentos también muy complicados. Así le sucedió a Valdivia, derrotado en la batalla de Tucumel y torturado durante tres días en los que los indios le van cortando con unas conchas trozos de carne y se los van comiendo.

La conquista es el ejemplo de unos hombres que tenían una voluntad de acero, la capacidad de sobreponerse a los momentos más difíciles y una determinación que les hicieron únicos.

Y sobre todo, más allá del punto de vista de la conquista o del punto de vista militar, la civilización cristiana que llevó España a toda Hispanomaérica es algo único.

Algo muy diferente de lo que hicieron ingleses y franceses…

Ningún país como, por ejemplo el Reino Unido o Francia, lo han hecho cuando realizaron sus grandes gestas. Todo lo contrario: se limitaban a eliminar todo lo que hubiera ahí para traer su mundo a las zonas conquistadas.

España no. Creó un nuevo mundo, esa raza mestiza. España nunca se va a ir de América por la sencilla razón de que hemos dejado nuestros genes, nuestra cultura y nuestra religión.

“Una persona puede ser comunista y ateo y ser tan patriota como una persona católica y de derechas. Eso es normal en cualquier país del mundo”

¿Por qué cree que hay tanta vergüenza en revindicar la empresa de España en América?

En España hay desgraciadamente una cosa que se llama la Leyenda Negra que fue un arma de propaganda en tiempos de guerra, de unas naciones que eran muy inferiores militarmente contra España.

Lo que es lamentable, es que eso haya llegado hasta nuestros tiempos prácticamente intacta. Todavía más lamentable es que parte de nuestra sociedad la dé por buena.

¿En qué repercute esto?

En una forma de educar acomplejada que confunde querer a tu país con una ideología y es absurdo. Una persona puede ser comunista y ateo y ser tan patriota como una persona católica y de derechas. Eso es normal en cualquier país del mundo. Aquí en España no, porque generalmente se mezcla un odio y una ignorancia que intenta enfrentar a unos con otros.

“No puede ser que haya una ley que diga cómo tiene que ser la Historia. Eso sólo pasa en países como Corea del Norte o Cuba”

¿Seremos capaces en España de hablar de la historia abandonando las trincheras y los apriorismos?

Yo creo que sí. Es que se tiene que acabar. La historia la tienen que hacer los historiadores. No puede ser que España sea un país donde haya una ley que diga cómo tiene que ser la Historia. Eso sólo pasa en países como Corea del Norte o Cuba.

Los políticos no tienen que hacer la Historia. Nuestro sistema educativo tiene que caer en manos de profesionales. No puede estar dividido en 17 sistemas. No puede ser que en Cataluña y en el País Vasco se esté estudiando el odio al resto de España y, en la Comunidad de Madrid, la Leyenda Negra de España.

¿Por qué es importante para una sociedad preservar la memoria de sus héroes y el orgullo de las gestas pasadas?

Porque un país que se olvida de su historia es un país sin presente y sin futuro. Además, seguramente no cometeríamos los errores que estamos cometiendo si nuestros políticos conocieran la verdadera historia de España, si leyeran un poco más.

“No nos tenemos que ir a la Odisea que nos narraron los griegos. Los españoles hicieron ese libro, pero de verdad”

Hablemos de esos héroes que aborda en el libro.  ¿Sería posible hacer una clasificación de conquistadores por la grandeza de sus gestas? ¿Son comparables Pizarro, Cabeza de Vaca, Valdivia o Cortés?

Todos son complementarios. Aunque la verdad es que como hazaña, está la de Francisco Pizarro que ha sido el conquistador español que más territorios ha incorporado a la corona. Y desgraciadamente todas las biografías le han tratado como un genocida.

¿Supera a Colón?

Su hazaña es incluso mayor que la de Colón. Porque él consigue conquistar el imperio inca después de tres intentos. Estamos hablando de una persona que no sabe prácticamente leer ni escribir. Por lo tanto, tiene que tener una inteligencia espectacular: tiene que dirigir un ejército minúsculo, se introduce en un imperio grandioso y es capaz de analizar toda la situación política, dar un golpe de mano y llegar a Cuzco como libertador de los incas.

Y luego lo que hace es incorporar a la nobleza inca para respetar a las antiguas autoridades y que se incorporen a su nueva forma de gobernar.

Gestionó ejércitos, construyó ciudades, protegió los indios por mucho que diga la Leyenda Negra y se mezcló: su hija fue la primera noble mestiza que llegó a España, Francisca Pizarro Yupanqui, algo único en la historia universal.

Retrato del conquistador español Francisco Pizarro, por Amable-Paul Coutan (1835) / Wikipedia
Retrato del conquistador español Francisco Pizarro, por Amable-Paul Coutan (1835) / Wikipedia

Pizarro está en su cúspide… ¿y los demás?

Luego están odiseas como la de [Álvar Núñez] Cabeza de Vaca, que recorre todos los Estados Unidos. No nos tenemos que ir a la mitología griega, a La Odisea que nos narraron los griegos. Los españoles hicieron ese libro, pero de verdad.

O Francisco de Orellana que recorre el Amazonas construyendo un barco en la misma selva. O Ponce de León, algo increíble. O Quesada, en su frenética búsqueda de El Dorado; o a Coronado, que buscó las siete ciudades de Cíbola…

¿Buscaban más el oro o alcanzar cierta gloria y eternidad con sus aventuras?

Es importante conocer su psicología. Hablamos de una época en la que están empezando a desarrollarse los libros de caballerías, donde la gloria, alcanzar la mayor conquista era incluso más interesante que el propio dinero. Hernando de Soto tenía una fortuna equivalente a unos 12 millones de euros. Pero la invierte toda en buscar una ciudad como Tenochtitlán o Cuzco.

Desgraciadamente no lo encuentra, pero sí pasó a la gloria por descubrir el río Mississipi, uno de los más grandes del mundo.

En círculos indigenistas se rechaza el concepto de ‘descubrimiento’. ¿Fue más un descubrimiento, un encuentro, una invasión, una colonización, una evangelización… o una mezcla de todos?

Pongo un ejemplo. Imagina que estás en el campo, te pones a picar y encuentras un tesoro. ¿Quién encuentra el tesoro? ¿Tú o el tesoro te ha encontrado a ti? Lógicamente la iniciativa de llegar a América fue española y por tanto para el mundo occidental se descubrió América.

No fue un encuentro… Colón no fue citado por los indígenas de América para encontrarse en ningún lado. En definitiva es un absurdo más de esta gente que quieren negar la realidad con argumentos que parecen de niño pequeño.

 Pero si no hubo encuentro en un inicio, sí lo hubo después y fue el que facilitó el mestizaje…

Por supuesto. Pero ellos quieren señalar que el descubrimiento de América en 1492 no existió. Desde la primera bobada hasta el final decapitan todo lo que fue la presencia española.

¿Y el genocidio?

Nunca hubo un genocidio en Hispanoamérica. En México, por ejemplo, un 60 por ciento de la población es mestiza, un 30 por ciento es indígena y un 10 por ciento blanca. Si te vas un poquito más al norte, en los EE UU, verás que no hay mestizos y los indios están metidos en reservas.

Es absurdo. La mayoría de los conquistadores, desde Hernán Cortés, Ponce de León, Alvarado, el mismo Pizarro, etcétera se casaron con indígenas y formaron familias mestizas.

“Los indios sufren cuando se independizan los países hispanoamericanos”

Esta protección del indígena no sólo fue un deseo, sino que se sustanció en leyes…

La Corona española los considera súbditos. Isabel la Católica, en su testamento; las Leyes de Burgos de 1512 fue el primer texto legal de la historia que considera hombres libres por primera vez a un pueblo conquistado; y las leyes de 1542 que reafirman que el indio es un hombre libre.

Son leyes perjudiciales para los españoles que estaban en América. Además, los indígenas, cuando llega la emancipación de los pueblos hermanos, no querían que la Corona se fuera de allí. De hecho, lucharon a favor de los españoles.

Cuando se independizan los países hispanoamericanos es cuando los indios sufren porque las nuevas repúblicas dicen que todos somos iguales y por lo tanto los indios no tienen que tener privilegios. A partir de ahí, las grandes oligarquías se dedican a quitarles las tierras y a perjudicar a los indígenas. Desde entonces no levantan cabeza y no durante la época de la Corona.

Entonces, la gesta española en América, lejos de ser un genocidio, ¿fue el germen de los derechos humanos?

Las leyes de Burgos de 1512 son la base de los futuros derechos humanos. Ahí hay derechos como que las mujeres tienen derecho a la baja por maternidad, incluso de tres años; que los indios tiene que trabajar y recibir un sueldo y ser protegidos… No hay leyes más paternalistas que las de la Corona.

En España seguro que hay algún asesino, algún violador y algún ladrón. Eso no quiere decir que todos sean asesinos, ladrones, ni violadores. Por supuesto que hubo excesos y fueron denunciados por la propia España. Fue la misma Corona la que toma medidas.

Cosa muy diferente a la que hicieron los anglosajones que dijeron: necesitamos este terreno, que empiece el exterminio. Eso fue lo que pasó y ahí están los resultados: Hispanoamérica, la mayor nación mestiza del mundo. En Norteamérica prácticamente no hay ningún indígena.

“Con la llegada de los españoles se acabó con una cosa tan aberrante como es el canibalismo y el sacrificio de seres humanos”

Por otro lado, no sólo se dieron leyes que preservaban la dignidad de todo ser humano, sino que se erradicó una serie de prácticas absolutamente inhumanas.

La gente tiene que saber de dónde viene la palabra caníbal, que es precisamente de los indios caribes que vivían en las islas del Mar Caribe. Los aztecas no sólo hacían sacrificios humanos, sino que también eran caníbales. De hecho, cuando cogían a un prisionero lo sacrificaban y le devolvían el cuerpo a la familia del que lo había capturado para que se lo comiera.

Si los españoles no hubieran llegado al imperio azteca, éste habría llegado a un colapso total. Lo dicen hasta los propios indigenistas, porque sacrificaban y se comían a unas 250.000 personas al año.

En Tzitzén Itza, una delas siete maravillas del mundo, te explican cómo tomaban a niños de 3 a 11 años y los lanzaban por el cenote sagrado para que lloviera o hubiera buenas cosechas; o les cortaban los brazos y les lanzaban. Verdaderas aberraciones en auténticos parques de atracciones del horror y la sangre.

Entonces, el buenismo indigenista, ¿en qué queda?

Es absolutamente falso que los indígenas fueran como hermanitas de la caridad. Eran gente muy violenta, muy sangrienta y que se portaba de forma horrible con ellos mismos.

 

Cabe destacar que Jesús Ángel Rojo se ha enfrentado a una fortísima campaña por parte de grupos indigenistas por difundir el análisis histórico que arroja luz sobre el beneficio que supuso la conquista de América por parte de los españoles para la población autóctona.

“Evo Morales, es un racista que está promoviendo la expulsión del mestizo y del blanco”

¿Comparte la sensación de que el mundo hispanoamericano está hoy más conectado con España, con la Madre Patria, que al revés?

Desde los años 70, España vive acomplejada y se cree que lo mejor está en Europa y deja de mirar hacia Hispanoamérica. Me parece muy bien la Unión Europea, pero tengo muchísimo más en común con un argentino, un cubano o un venezolano que con un alemán.

Principalmente porque ese argentino, cubano o venezolano tiene por lo menos la mitad de su sangre española; compartimos la misma lengua, la misma cultura y tenemos comportamientos similares muy diferentes a los de un alemán, un francés o un anglosajón.

¿Entonces el apoyo a Evo Morales fue un error?

No podemos apoyar, como se hizo desde el Gobierno de España a gobiernos como el de Evo Morales, un señor que es un racista, que está promoviendo la expulsión del mestizo y del blanco; promoviendo la expulsión o la eliminación de la Hispanidad, de ese concepto de comunión espectacular que dejan los españoles.

Es una desgracia para Bolivia tener personajes políticos de esa categoría tan infame.

La rendicion de Granada, por Francisco Pradilla
La rendicion de Granada, por Francisco Pradilla

¿Hubiera sido posible la empresa americana sin el impulso previo de la Reconquista? 

La Reconquista es fundamental. Después de siete siglos teníamos verdaderos ‘rambos’ en nuestros ejércitos. Cuando se toma Granada en 1492, hay que recordar que en ese momento los otomanos habían tomado Constantinopla y estaban amenazando prácticamente a toda Europa.

En el mundo cristiano se vio la toma de Granada como la contraposición a la conquista de Constantinopla. De hecho, en Londres se celebró por todo lo alto; en Roma hubo tres días de misas y festejos. Sin la toma de Granada y la unión de Castilla y Aragón,  Isabel la Católica nunca hubiera financiado el viaje de Colón.

Además, la reina Isabel toma esa decisión por una razón religiosa. Más que conquistar riquezas y oro, quería conquistar almas para la causa católica.

Isabel I de Castilla, retratada por Joaquín Domínguez en 1859 /Ayto. de Sevilla
Isabel I de Castilla, retratada por Joaquín Domínguez en 1859 /Ayto. de Sevilla

Profundicemos en la Reina Católica, porque sin ella hubiera sido imposible la Conquista tal y como la conocemos ahora, ni siquiera si lo hubiera hecho Fernando sólo…

Hace poco oí a uno de estos hispanistas anglosajones tan famosos que Castilla no tuvo nada que ver en la conquista y descubrimento de América y que Isabel la Católica tampoco.

Pero es fundamental, primero, en la Historia de España. Sin ella no existiría España como la conocemos. Y luego, en la historia universal por que ella tiene una visión, en el siglo XVI (aunque se empezaba a creer que la tierra era redonda, todavía se pensaba que era más bien plana y con unos instrumentos de navegación muy precarios) y toma una decisión fundamental que fue la base de toda su vida: querer lo mejor para las tierras de Castilla, para las tierras de España y para los nuevos súbditos de la Corona que fueron los indígenas.

Fue una adelantada…

Hablan de Abraham Lincoln como la persona que abolió la esclavitud, pero la primera vez que un monarca hace abolir la esclavitud de una zona conquistada fue Isabel de Castilla, que considera a los nuevos súbditos de la Corona con los mismos derechos que un murciano, que un vasco, que un aragonés. Eso es excepcional.

Isabel de Castilla, cuando Colón trajo los primeros esclavos, inmediatamente prohibió la esclavitud. Fue una persona renacentista que pasará a los libros de historia como la mejor reina que ha existido, no solo de España, sino del mundo.

Hay muchas películas de la Reina virgen británica, Isabel I, que fue una reina secundaria que no aportó nada ni al mundo ni al Reino Unido. La verdadera Isabel que tiene que pasar a la historia con letras de oro es Isabel la Católica.

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Luis del Pino entrevista a Jesús A. Rojo Pinilla, autor del libro Los invencibles de América.