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“Puigdemont y su cuadrilla me han ‘obligado’ a ampliar el libro de ‘Grandes traidores a España’”

Jesús Ángel Rojo (Madrid, 1974) ha presentado ‘Grandes traidores a España’ un libro que completa una exitosa trilogía que comenzó con ‘Cuando éramos invencibles’ y continuó con ‘Los invencibles de América’. Ahora, busca desenmascarar a quienes “quisieron destruir España pero son homenajeados y estudiados en las escuelas como si fueran grandes héroes”. El autor asegura que el nacionalismo catalán ya tenía un apartado en el libro antes de los últimos acontecimientos, pero que la reciente actualidad le obligó a retomar el trabajo para incluir como último ‘traidor’ a “Puigdemont y su cuadrilla del tres por ciento”.

Resúmanos qué podemos encontrar en ‘Grandes traidores a España’…

El libro pretende descubrir al lector que desgraciadamente en España los felones que quisieron destruirla son homenajeados y estudiados en las escuelas como si fueran grandes héroes. Hay una corriente que quiere blanquear y ensalzar la imagen de los que intentaron destruir nuestra patria, muchos de ellos reconocidos en calles y estatuas, mientras se oculta a nuestros héroes. Y debemos saber quién fue quién en la historia, porque quien conoce su historia es más libre y más difícil de manipular.

Habla en pasado al decir “intentaron”, ¿ya no lo intenta nadie?

Ahora más que nunca, recientemente se ha intentado dar un golpe de estado que no pretendía separar Cataluña de España sino destruir la nación española porque una vez que se hubiera segregado hubieran pedido la independencia como fichas de dominó otras Comunidades. Parar a los totalitarios es cuestión de supervivencia. O acabamos con ellos o ellos acabarán como nosotros.

¿Hay menciones al desafío soberanista catalán en su libro?

El último capítulo trata de ello y pone la guinda al penúltimo capítulo, donde sale Jordi Pujol, que es el verdadero padre del proceso, porque gracias a él las escuelas son centros de adoctrinamiento y los medios son centros de apología del odio. Y gracias a él cualquiera que rechazara el nacionalismo era considerado un enemigo de Cataluña. Todo esto también es consecuencia de la dejación de funciones de los Gobiernos de España en los últimos 40 años porque el Estado se ha retirado de Cataluña sin ofrecer resistencia dejando a los ciudadanos al poder de la ideología más casposa que es el nacionalismo.

Habrá quien le diga que el españolismo también es nacionalismo…

Hay una gran diferencia. El nacionalista es el que odia lo que hay alrededor y se cree superior mientras el patriotismo español defiende lo suyo sin defenestrar al contrario. Si ves las manifestaciones en Cataluña, los que defienden la unidad son manifestaciones lúdico-festivas, y las nacionalistas están provocadas por el odio al contrario, porque pretenden dominar al contrario con la intolerancia y la manipulación de la historia.

¿Tenía avanzado ya el libro antes de que explotara el ‘procés’?

Tenía el libro terminado, pero como el tema tenía tanta importancia, el último gran traidor, Puigdemont, y su cuadrilla del tres por ciento, me han ‘obligado’ a ampliarlo.

Comenta usted en el libro que muchos de nuestros traidores tienen estatuas en nuestras plazas…

Sí, si uno se da un paseo por Madrid veremos cómo hay placas que hacen homenajes a Bartolomé de las Casas, que acusó a los españoles de haber cometido el mayor genocidio de la historia por encima del nazi o veremos homenajes a personajes como Simón Bolívar que quiso exterminar a todos los españoles. También de San Martín, un agente al servicio de la Pérfida Albión que no sólo traicionó a España sino a los Hispanoamericanos. También podemos ver calles, como una en Getafe a Companys, que fue un asesino en serie, que mató a todos los religiosos que se encontraban en la Cataluña del año 36 y además presumía de ello, y lo más curioso es que ha habido movimientos separatistas que propusieron al Papa la beatificación de Companys. Estamos acostumbrados a blanquear a los traidores. Nos está pasando en las escuelas del País Vasco con la ETA, banda que mató a cientos de españoles y ahora parecen hermanitas de la caridad.

Ahora que el Ayuntamiento de Madrid plantea cambiar algunos nombres, podría plantearse también este asunto para variar otros…

Sí, sería una buena oportunidad para enmendar el error y dejar de reconocer a nuestros traidores porque en Madrid hay muchos ejemplos.

Con todos los ejemplos de su libro, ¿podría hacerse una ‘ruta de los traidores’ por Madrid con su libro bajo el brazo?

Sí, de hecho hemos realizado un documental por Madrid, en el que vamos a la estatua del Ángel Caído, vamos a la Iglesia de Nuestra Señora de Atocha, donde está enterrado Bartolomé de las Casas, al Parque del Oeste donde hay estatuas a Bolívar o Hidalgo, al callejón de la Almudena donde fue asesinado el secretario Escobar, y también a la calle Marqués de Cubas donde fue asesinado el general Prim por orden del general Serrano, terminando en la Puerta de Alcalá, donde empieza la calle Serrano, que traicionó a Isabel II, al general Prim -todos los indicios apuntan a Serrano en su asesinato- y al que se ponía por delante con tal de alcanzar el poder.

Por qué cree entonces que son homenajeados esos personajes, por falta de rigor de los políticos?

En España, después de la pérdida de colonias en 1898 se produce un movimiento regeneracionista que se busca las culpas que nos han llevado al desastre y se buscan las causas en el pasado. A lo largo del S.XX ese pensamiento coge dos vertientes fuertes. Por un lado los nacionalistas y por otro la ultraizquierda. Con el paso de los años se añade parte de la derecha que considera que nuestro pasado es triste y oscuro y hay que olvidar. Y con eso nos traicionamos, traicionamos a nuestros ancestros, y el ciudadano llega a desconocer quién es. Y cuando uno transmite que hemos sido dominados por el oscurantismo religioso el ciudadano no se siente orgulloso. Y para ocultar eso hay que ocultar a grandes héroes y ensalzar a los felones. Por eso esa contradicción que no ocurre en otros países.

Comprendo que se oculte a los héroes pero resulta extraño que los considerados ‘traidores’ sean reconocidos. Tendrán también algún mérito…

Para determinadas ideologías es importante ensalzar a los traidores porque tienen el mismo objetivo que ellos, destruir nuestra nación. Necesitan mediáticamente o educativamente meter ese pensamiento. Por ejemplo, en las escuelas catalanas se estudia a Pau Claris como un héroe que luchó contra Castilla cuando entregó el Principado de Cataluña a los franceses y por su felonía España perdió su supremacía a nivel mundial.

Bartolomé de las Casas, que acusó falsamente a los españoles de cometer el mayor genocidio, es considerado el apóstol de las Indias difamando a España en su momento histórico más importante. ¿Por qué ensalzarlo y no el descubrimiento y evangelización de América por los españoles?

Pero los nombres de las plazas y las calles de Madrid no han sido instaurados por nacionalistas… ¿Cree entonces que la ‘izquierda’ quiere destruir España?

No es cuestión de izquierdas o de derechas, es cuestión de conceptos. Las ideologías nos tienen enfrentados sin llegar a ningún objetivo. La estatua de Simón Bolívar se puso en la época de Franco. La estatua de Pau Claris es de 1909. Multitud de homenajes no son de la época actual. Es un concepto desde 1898 que nace de pensadores que pueden o no ser de izquierdas. Son Ortega y Gasset, Azaña, Joaquín Costa…que buscan la culpa de lo que está sucediendo en nuestro legado, regeneracionismo que luego será utilizado por nacionalistas.

Si Franco levantara la cabeza, ¿se enfadaría con usted por acusarle de ensalzar a un gran traidor a España?

Yo los libros los escribo para que la gente tenga la información suficiente y sea libre, no para tener el beneplácito de ningún político del presente y del pasado. No sé cuál fue su intención ni la del alcalde de Madrid, pero ponerse se puso.

Hay muchas menciones a traidores relacionados con la conquista de América, pero año tras año esa colonización es más repudiada tanto en América como en España. ¿A qué cree que se debe?

En el descubrimiento de América, el  hecho más importante de nuestra historia, ya ha sido mancillado por falsas acusaciones de un dominico como Bartolomé de las Casas que falsificó la historia, y provocó la mayor historia de desprestigio que sufrió un país. Las difamaciones fueron utilizadas por los libertadores. España nos roba, España nos esclaviza, España nos tortura… Eso mismo utilizaron los libertadores contra España. Las campañas siempre han tenido un fin y el fin es justificar las traiciones.

¿Pero, por qué ese sentimiento se ha reavivado en los últimos años suspendiendo el Columbus Day en ciudades de Estados Unidos o con políticos españoles promoviendo campañas en twitter como el ‘nada que celebrar’?

En la actualidad hay una lucha entra la civilización hispana y la anglosajona. Estados Unidos el más poderosos del mundo va a estar en 50 años colonizado por hispanos. Y las Universidades pretenden mantener el dominio de la civilización anglosajona sobre la hispana, quieren que los hispanos tengan un rechazo brutal a su historia. Si tienes un rechazo brutal a tu pasado no te vas a sentir identificado y te vas a adoptar. Por otro lado está el totalitario comunista, que quiere denostar el pasado para crear un nuevo mundo. Todo el pasado es malo y lo bueno es el futuro, crear un nuevo mundo. Y el enemigo común en Hispanoamérica son sus raíces. Para que la gente piense que no tenemos medicinas ni qué comer se intenta culpar al pasado español. Desgraciadamente ningún político al otro lado del Atlántico ni en España hace nada para combatirlo. Y en España pasa más o menos lo mismo…

¿Cómo se puede llegar a que alguien sea asesinado en su país por llevar unos tirantes con los colores de su bandera?

Siempre se ha dicho que hay dos Españas y es mentira. Sólo hay una, que en su mayoría está compuesta por gente de buena fe que sólo quiere tener una vida tranquila y luego hay una serie de energúmenos que han nacido en España y quieren destruirla. Están provocando una violencia brutal porque es el único país del mundo en el que por llevar los colores nacionales te atacan y te matan o en el que algunas de sus escuelas no se puede estudiar su idioma oficial. Son culpables los que lo hacen y los que no reaccionan con contundencia para evitarlo.

¿Cómo se reacciona con contundencia?

Aplicando la ley tanto para unos como para otros. Cuando hay un asesinato como el de Víctor Laínez, que salgan todos los partidos políticos a condenarlo. Si saliera un personaje asesinado por llevar una estelada lo veríamos en todos los medios día y noche en vez de estar ocultado.

¿Todavía no nos hemos recuperado de la guerra civil?

Sí nos hemos recuperado, lo que pasa es que hay unos que quieren volver a que haya otra.

¿Quiénes?

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

¿Usted se ha sentido amenazado en alguna ocasión por sus libros?

Sí, por ‘Los invencibles de América’ recibí amenazas de muerte de los indigenistas mexicanos. Pero siempre pasa lo mismo, los resentidos sociales no quieren saber nunca la verdad porque la única verdad es su sentimiento totalitario

Hágame una selección de los grandes traidores históricos a España.

Hay tres momentos muy importantes. Don Julián y los witizanos, cuando abren las puertas de España a las hordas de Mahoma. Cuidado, que la gente confunde Al Andalus con lo que era España, porque Al Andalus es un concepto diferente y aquí estamos hablando de España. Y España estuvo a punto de desaparecer el concepto jurídico y religioso, por eso los reyes de la reconquista tenían que recuperar el territorio perdido.

Pau Claris, cuando en la guerra de los 30 años se entrega a los franceses como un vulgar cipayo provocando la ruptura de la unión ibérica, porque a continuación Portugal con la ayuda de Reino Unido proclamó su independencia, Andalucía estuvo a punto…

Y luego, con Carlos IV, Fernando VII y Napoleón. Carlos IV es uno de los grandes culpables de que el imperio español se diluyera como un azucarillo al poner España en manos de Napoleón, que desangró España. Como consecuencia de ello llegó Fernando VII cuyas políticas terminaron de llevarnos al desastre.

Más recientes, los 40 años de adoctrinamiento con Jordi Pujol y el golpe de Estado de Puigdemont y su cuadrilla y la actuación tibia de los Gobiernos de España, porque en otros tiempos nos enfrentábamos a Napoleón, el hombre más poderoso del mundo, ahora  a una pandilla de políticos corruptos.

Pero tiene que repartir las medallas de oro, plata y bronce…

El oro para don Julián y los witizanos, la plata para Bartolomé de las Casas, y el bronce compartido por Simón Bolívar y San Martín.

¿Qué personajes de la historia reciente cree que también saldrían en la foto?

Sabino Arana, padre del racismo vasco, el PNV partido traidor por naturaleza, Bernardino Tomás, que proclamó la independencia de Asturias y León, Companys, Antonete, quien quiso que Cartagena se anexionara a Estados Unidos…

Cuéntenos los detalles de la pintura exclusiva de Pérez-Dalmau en la portada de su libro…

Es íntimo amigo mío y el mejor pintor de batallas del mundo y seguramente la historia le compare con Goya o Velázquez. Siempre ha colaborado conmigo pero en esta ocasión quería hacer una portada exclusiva con ‘La traición de Villafáfila’, que representa cuando Fernando el Católico, abandonado por los nobles castellanos, tiene que abandonar el reino de Castilla y dejarlo en manos de Felipe el Hermoso. Si no hubiera muerto a los dos meses hubiera sido una involución porque la hubiera troceado dando mercedes a los nobles flamencos. Es la primera vez que pinta a un Rey y es la primera vez que pinta en exclusiva para un libro. En el interior hay 30 obras más suyas.

Tras el éxito de sus dos primeras obras y la publicación de la tercera, ¿trabaja ya en una cuarta?

Con la tercera hemos sacado en 10 días la segunda edición. Hemos homenajeado a los héroes y a los conquistadores y con la esta última hemos descubierto a los traidores. Ahora toca estudiar distintas opciones que me han propuesto, pero no hay nada decidido.

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